Shopping indirecto:
Estos días me divertí organizando un viaje a Kyoto para mis padres.
La idea era visitar la familia de mi cuñada, celebrar un cumpleaños y, también, su primer año juntos. Ya les tocaba descansar un poco: básicamente hacen inmersión nipona de comidas con palillos, dormir cerca del suelo y disfrutar de nietos… ¡están muy contentos e ilusionados!

El billete, de Finnair, hacía escala en Helsinki donde reservé un hotel precioso y… les ahorré bastantes dolores de cabeza buscando y re-buscando tickets por internet, je, je, je. Según me han contando sólo por el hotel ya valía la pena el viaje, era digno de la mansión de drácula, ji jiiiiiiii. Allí les ha llamado la atención una tienda de lana donde se han apresurado para cargar con… lana para calcetines para mi. ¡Qué suertuda soy! ¿verdad?

Este es el hotel en que trabaja un amigo y, donde se alojaran un par de días; me ha gustado la decoración con quimonos … ¿qué os parece?
Ahora sólo faltaría otra tienda con miiiiiles de madejas de Noro, cosa muy improbable; mi cuñada ya me ha repetido que no compran lana en verano… demasiado calor. Veremos si encuentran Noro u otras delicatessen … ya sería demasiado!!!!!!!!! Aunque creo que allí han tantas cosas preciosas que podrían tener sobrepeso. (continuará)

Shopping en casa:
También ha estado por casa varios días un querido amigo italiano, ha traido regalitos de Muji, comprados en Italia, un galletero puzzle, … (de esta tiendecilla japonesa me gustan estos calcetines con un dedo …) Él, aquí, lo primero que se ha comprado han sido tarjetas para el móbil, llevaba cuatro teléfonos encima y después de contarlos nos dijo que iba por el número 14! Además traía miniordenador, con auriculares para Skype, y no se cuanta tecnología más. De aquí se ha llevado un increible diccionario: Català-sànscrit…